IMG_0492

El llamado a la oración no le compete, pero lo escucha. Parece cubrirse de esas voces que salen de los altoparlantes ubicados en la parte superior de las mezquitas y que al oído del foráneo suenan como cantos tristes, lamentos apesadumbrados. “¡Alaaaaah!”, es la palabra que se destaca y que se comprende del grito que viene desde lo alto, desde el más allá. Todo parece detenerse por unos instantes. Los adultos peregrinan lentamente a los templos musulmanes para el rezo de la tarde, uno de los cinco del día. El niño con su bicicleta también se detiene por un momento. ¡Déjenlo jugar! Al rato vuelve a su libertad, que pronto ya no será.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s