El músico de las copas, ahora con su arpa

La reiteración de escenarios no sé si será un gusto compartido por colegas viajeros, o será que la edad me está afectando, haciendo aparecer a la ambigua nostalgia de manera más recurrente en cada momento de reflexión o quietud, o incluso en momentos de movimiento.

Lo cierto es que a mí me gusta volver a lugares donde ya estuve. Quizá sean sólo alocados intentos de recuperar ese pasado tan añorado y escurridizo, forzando la mente a no olvidar determinados episodios, personajes o momentos, que tanto disfrute trajeron y que ya sólo quedan allí, en la cabeza, por lo que hay que atesorarlos y cuidarlos, alimentándolos, resignificándolos.

Madrid me gusta, y me gusta volver a Madrid. ¿Por qué, habiendo tantos lugares en España, otra vez Madrid? Caminar por sus calles céntricas, tomarse una caña en cualquier bar y comerse unas tapas, perderme en el Parque del Retiro, los edificios que me recuerdan Buenos Aires, la buena compañía… hay muchas razones. Pero también empiezo a experimentar un melancólico disfrute ante situaciones como las que viví en el palacio real.

En 2014, antes de mi travesía africana, pasé por Madrid, y en el mencionado lugar turístico, nido de la putrefacta monarquía española, encontré la magia de un búlgaro que hacía música con copas de cristal vacías. Lo filmé y recordé ese momento, en el que el palacio real pasó totalmente a un segundo plano (¡por suerte!), y el sonido de las copas lo envolvió todo.

A partir de allí, Madrid y el músico búlgaro fueron para mí, el símbolo del inicio de uno de los viajes más fascinantes de mi existencia, y ese lugar de privilegio en mi memoria se mantiene hasta hoy día por alguna extraña razón psicológica.

Por eso, estando en Madrid, volví al palacio real para ver si estaba el músico de las copas. Y sí, estaba allí, pero ahora acompañado de su hermano, y ya no con sus copas sino con un arpa.

Me acerqué y le mostré el video para cerciorarme si realmente era él. Sí, era él, y había visto el video. “¿Tu lo subiste a Youtube?”, preguntó y sonrío.

Ahora, en 2018, su hijo hace música con copas, él hace dos años regala melodías con su arpa, acompañada del violín de su hermano. Y ahora Madrid para mí será Madrid por el músico de las copas que pasó a tocar el arpa, y que pude volver a disfrutar cuatro años más tarde, como para refrescar ese pasado y traerlo de nuevo por un rato, para el regocijo de los sentidos:

Músico búlgaro tocando su arpa en Madrid

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Una respuesta a “El músico de las copas, ahora con su arpa

  1. Madrid es maravillosa y a los argentinos nos hace sentir como en casa…..buscar a un recuerdo 4 años despues y encontrarlo…..es increible……ese recuerdo seguro nunca va a salir de tu memoria y de tu corazon…..

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