Carlos Gardel nació en Toulouse, Francia

Para ellos no hay dudas. Pese a las polémicas históricas en cuanto al lugar de nacimiento del argentino Carlos Gardel, para los franceses nació en Toulouse, ubicada en el sur de Francia. Digo “el argentino Carlos Gardel” porque más allá de donde haya nacido, creció y se desarrolló como profesional en Argentina, y obtuvo la ciudadanía en 1923.

Una partida de nacimiento encontrada en Francia parece ser la prueba irrefutable de la procedencia de este cantor legendario. La placa que recuerda el lugar donde vivió sus primeros dos años, colocada el sábado 22 de marzo de 1997 en la calle Du Canon d’Arcole número 4 de Toulouse, parece confirmar las presunciones.

Placa en la casa donde vivió Gardel sus primeros dos años en Toulouse

Desde agosto de 2016 se alquilan los modernos departamentos de ese edificio por 230 euros las tres noches (ver el detalle de los timbres sin números, sino con nombres “argentinos”, como “River”, o “Volver”, su famoso tango). Pero el 11 de diciembre de 1890 se mudó allí Marie Berthe Gardes con su hijo recién nacido: Charles Romuald Gardes, que con los años se convertiría en Carlos Gardel.

Los timbres de los departamentos del edificio donde vivió Gardel sus primeros dos años en Francia

El pequeño había nacido en el Hospital de Saint Joseph de la Grave, y fue a vivir a ese departamento cuando su madre fue dada de alta. Marie Berthe Gardes, junto a su hermano Jean y su cuñada Charlotte, vivieron en ese edificio durante poco más de dos años, cuando se trasladaron con el pequeño Carlitos al puerto de Burdeos desde donde partieron rumbo a Buenos Aires. Allí la esperaba un trabajo como planchadora, con el que obtendría dinero suficiente para poder criar y educar al que luego sería el cantor de Tango más popular de América del Sur y quizá del mundo.

Pero antes de la colocación de la placa que recuerda el lugar donde vivió sus primeros dos años, el 24 de junio de 1983, al cumplirse cuarenta y ocho años de su muerte en Medellín, Colombia, fue inaugurado un monumento a Gardel en los Jardines Compans Caffarelli, a unas pocas cuadras del de la calle Canon D’Arcole.

Estas intervenciones que recuerdan a Gardel se deben a la tarea de Martha Báez, Psicóloga, escritora, cantante e investigadora, que dedicó gran parte de su obra al “Mito” Carlos Gardel, ya que desde la lejanía de su tierra se aferró a la idea de divulgar el arte del Tango.

En uno de sus libros, “Los herederos del Exilio”, escrito en 1990, y en una extensa nota publicada en la Revista “La Maga” del 1º de agosto de 1995, Martha Báez dijo:

“Ir a conocer la casa de Gardel, no me detuvo allí. Al encontrarme frente a ella, una gran emoción tomó cuerpo en un objetivo que me propuse conseguir: el establecimiento de una placa que recordara, en ese lugar, su nacimiento. Esto no fue posible, pues el dueño se negaba.

En el discurrir de esta osada empresa que me ocupaba, llegó a mi conocimiento que -por cuestiones de posibles proyectos urbanísticos- la casa natal de Gardel, corría peligro. Pero sumado a este peligro se presentaba otro (tal vez más grave): el de una propuesta que andaba dando vueltas por las cabezas de algunos argentinos confundidos -residentes en Francia- que pretendían hacer, de la casa de Gardel, una boite de tangos.

Esto debía evitarse, para así darle a ese lugar el honor que le correspondía. En el mes de enero de 1984 firmé, con Dominique Baudis, el siguiente proyecto: que la casa natal de Carlos Gardel se transformara en museo. Este proyecto generoso, como bien lo calificara Edmundo Guibourg -quien me apoyó dignamente- tenía por objetivo la recuperación de un espacio simbólico (en el espacio real), donde pudieran guardarse todas aquellas pertenencias de Carlos, desparramadas y varias veces negociadas en manos de particulares.

El viento de la historia favorecía más este hecho en Francia que en la Argentina. Sin embargo, quedó en suspenso; cambiaron vertiginosamente las corrientes de aire con las intervenciones tendenciosas de algunos equivocados personajes que desviaron el intento, pero no pudieron anular el documento.

A partir de mis gestiones y de las convicciones que transmitía en mí hacer, Dominique Baudis comenzó a interesarse por el caso. Fue comprendiendo la importancia que este toulousano de origen había ganado en tierras lejanas y él mismo, como hijo de Toulouse, se comprometió en la tarea de reintegrar a su hermano de origen a su tierra natal.

Así es como surgió la preparación del gran homenaje que Baudis organizó, para festejar la rentrée de Carlos Gardel en Toulouse. Por varios meses, en el año 1984, la Ciudad Rosa se encontró abocada al compromiso de recibir el espíritu de Gardel junto con sus Conferencias, exposiciones, festivales de música, proyección” de películas, ediciones literarias. La vida cultural de esos meses giró en tomo del maestro. Todos estaban ansiosos de aprender, de saber, de conocer quien era este hijo desterrado que ahora retornaba a casa.”

Lo de hacer un Museo quedó en el recuerdo y en las ganas de esta apasionada por el Tango, pero al menos se conserva la placa en la puerta. Los adinerados pueden darse el lujo de dormir bajo el mismo techo, pero en departamentos totalmente renovados y modernos, que nada tienen que ver con la casa donde Gardel dio sus primeros pasos.

Monumento a Gardel en los “Jardines Compans Caffarelli” de Toulouse

La casa de Carlos Gardel en Toulouse en sus primeros dos años de vida

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