La Comuna de París: la historia fusilada

Los “free walking tours” ofrecen opciones variadas en París, desde caminatas por el barrio “bohemio” Montmartre, pasando por visitas a Notre Dame y los principales edificios del centro histórico parisino, hasta una visita a lugares emblemáticos durante la noche, cuando “la ciudad de la luz” se viste de gala.

“No, tours específicos de la Comuna de París no hay”, responde Fernando, un simpático historiador madrileño que se gana la vida como guía turístico. “Me gusta que me pregunten de eso” -aclara en voz baja y agrega- “Fue un período de luz en la historia de Francia”.

¿Entonces, por qué nadie piensa en mostrarle esa etapa histórica y fascinante de París a los millones de turistas que pasan por allí año tras año? Seguramente la mayoría se interesa más por las iglesias imponentes, o por las historias de engaños y orgías de los antiguos reyes y sus amantes.

Además, como en su momento hicieron los ejércitos imperiales, esos procesos históricos hay que aplastarlos, suprimirlos, borrarlos. Son un “mal” ejemplo. Son la muestra viva de que una sociedad igualitaria no sólo es necesaria, sino que también es posible y realizable.

Sin opción, fui por mis propios medios en busca de algún elemento de la historia de la gloriosa Comuna de París. Hay que llegar hasta el cementerio de Pere-Lachaise, el más grande de la ciudad, construido en épocas de Napoleón.

Allí mismo, en un extremo del inmenso cementerio, casi aislado de las tumbas de famosos escritores y personalidades de la aristocracia francesa, está el “Muro de los federados”, y una placa que reza: “A los muertos de la Comuna. 21-28 de Mayo de 1871”. Nada más que eso quedó, una placa.

En ese rincón del cementerio terminó un sueño revolucionario que duro apenas dos meses. Los líderes de las revueltas obreras y populares que se levantaron contra el decadente imperio de Napoleón III (sobrino del famoso general), en marzo 1871, y fueron fusilados frente a ese muro unas semanas más tarde. Sus cuerpos aparecieron muchos años después, enterrados en fosas comunes. ¿Por qué los mataron a sangre fría? Simplemente por querer construir una sociedad igualitaria y libre.

En marzo de 1871 le usurparon el poder a la monarquía y a la burguesía capitalista que había llevado a Francia a una nueva guerra sin sentido contra el imperio prusiano. Tras la derrota de Napoleón III a manos de Bismarck, la ciudad quedó vacía de poder. Los parisinos que resistieron los embates de los prusianos durante meses, consideraron inaceptables las condiciones de rendición que aceptaron los generales franceses. Fue entonces cuando los obreros, con las armas de la Guardia Nacional (una fuerza que se había creado para cuidar el orden público), tomaron el poder y obligaron a las fuerzas de la monarquía a huir hacia Versalles.

El proletariado se sublevó por primera vez en la historia, construyendo su “utopía”, una sociedad igualitaria, barriendo con la burocracia monárquica-estatal (asignando funcionarios públicos con mandato revocable y sin ningún privilegio), separando a la Iglesia del Estado, y estableciendo cooperativas de trabajo en las antiguas fábricas esclavistas, entre otras tantas medidas progresivas que eliminaban la explotación. Un “período de luz” como me decía el guía Fernando. La primera muestra factible de que el pueblo trabajador puede organizarse con sus propios medios y crear un gobierno autogestionado, horizontal.

Esto era inaceptable para los imperios. Este “fantasma” (que no sólo era comunista sino que también había elementos anarquistas entre los comuneros) no podía recorrer Europa. Fue así que los imperios, hasta entonces jugando a la guerra como “enemigos”, se unieron en un ejercito de 180 mil hombres y aplastaron al movimiento, masacrando más de 25 mil personas en lo que se conoce como la “semana sangrienta” -entre 21 y el 28 de mayo de 1871-. Las barricadas populares resistieron los embates durante esos siete días en una muestra fascinante de determinación y conciencia de clase. Se escudaron con las lápidas de ese mismo cementerio cuando ya estaban acorralados, cuando las milicias populares que se organizaron en el norte de París fueron asesinadas. Los opresores fueron implacables.

Esos dos meses de historia algunos pueden considerarlos “irrelevantes”, pero fue el primer indicio de lo que luego sucedería con la gran Revolución Rusa de 1917, el antecedente más importante de un gobierno de los trabajadores, del que pudieron obtenerse muchas lecciones.

Me quedé un rato en el césped, en ese rincón solitario del cementerio, frente a la placa en cuyo extremo izquierdo estaba sujetado un  pequeño ramo de flores con una nota de unos anarquistas franceses. Me quedé buscando respuestas a las decenas de preguntas, ¿por qué nos siguen negando nuestra historia? ¿Por qué no hay cientos de personas allí frente a la placa? ¿Por qué la historia no juzgó a esos opresores asesinos que masacraron a miles de personas, y hoy sólo se estudian sus “proezas” militares y sus “logros” imperiales?

 

La Placa en homenaje a los caídos de la gloriosa Comuna de París – cementerio Pere Lachaise, París

 

Para información detallada sobre los acontecimientos:
http://www.laizquierdadiario.com/La-Comuna-de-Paris-la-primera-revolucion-del-proletariado

Un video muy gráfico de la interpretación de Marx sobre la Comuna:
https://www.youtube.com/watch?v=nxIcXeGDNd8

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2 Respuestas a “La Comuna de París: la historia fusilada

  1. Nacho qué bueno que estes por París para mostrarnos esas historias escondidas, las verdaderas, y no sólo las luces brillantes que obnubilan. Saludos y seguí atrapándanos con la historia de la gente.

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