Vientos de cambio

“Somos un país bebé. Apenas podemos ver algo de la personalidad, pero es imposible prever como será cuando crezca.”

Sven no tiene bien claro cuando su país, Sudáfrica, logró la independencia. No sabe si realmente es un país independiente. En 1994 se celebraron las primeras elecciones democráticas libres, donde los negros pudieron sufragar. Algunos consideran ese hito histórico que simbolizó el fin del apartheid como el momento de la verdadera emancipación nacional sudafricana. Sven no está muy convencido. Aún se siente viviendo en aquellos años de segregación de razas y discriminación.

Es descendiente de alemanes, “tercera generación” de “afrikáans” -así se denominó a los colonos que arribaron a estas tierras desde hace 500 años (en su mayoría ingleses, franceses y alemanes, los portugueses no se quedaron aquí, se asentaron en lo que hoy forma parte de Mozambique)-. Es blanco como la leche, y tiene unos ojos azules profundos, que se pierden en el vacío cuando reflexiona. Intenta ver más allá, otras cosas.

Sven trabaja de maestro de inglés en una escuela alejada de Pretoria, casi en el campo. Allí todos los alumnos son negros y viven en condiciones precarias. Él decidió vivir allí con ellos, mezclarse, tratar de ser parte de la comunidad. Sus padres no se sintieron cómodos con la decisión. Preferían que viva en algún lugar de blancos en los coquetos vecindarios de Pretoria y sólo vaya a esas zonas postergadas a cumplir su rol de educador.

Claro que no es fácil para él. Se siente “extraño” en todos lados. En su vecindario los negros lo miran con sorpresa, no entienden que hace allí, y cuando va a lugares de blancos se siente en un mundo del que ya no forma parte. “La historia me puso en este lugar, no puedo estar triste. Quizá mis hijos, si algún día tengo, se sientan verdaderamente como en su casa en este país.”

Sven es parte de la generación que debe impulsar los verdaderos cambios, esos que no llegaron aún pese a que la ley diga lo contrario. Él sabe que el apartheid sigue vigente, la segregación va por otros rumbos pero sigue inmiscuida en las entrañas de la sociedad de su país, en la cotidianeidad del día a día.

Su tarea no es sencilla, lo sabe, pero las asume de todos modos. Está preparado para sufrir las consecuencias que hoy ya padece viviendo en medio de dos mundos que no se conocen y a los que desea amalgamar. Quiere antes que nada generar un cambio a nivel educacional. Cree que la calidad educativa es muy baja, una consecuencia de los años de dominio blanco, cuyo plan macabro consistía en mantener en la ignorancia a la mayoría negra empobrecida, para poder seguir disfrutando de sus posiciones de privilegio. Revertir esa situación llevará varias generaciones, hasta que se preparen nuevos maestros, mejor capacitados. A eso apunta Sven.

“No es real lo que se vive hoy por hoy, con blancos ricos y negros pobres. Nosotros somos la generación que debe empezar a pensar y a imaginar el país que queremos.”

Sven rodeado de alumnos y colegas (foto de su perfil de Facebook, Sven Glietenberg)

Sven rodeado de alumnos y colegas (foto de su perfil de Facebook, Sven Glietenberg)

 

JII. Pretoria, Sudáfrica. Agosto 2014

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Una respuesta a “Vientos de cambio

  1. LA SIEMPRE PRESENTA DESIGUALDAD….cuantas personas en la historia de la humanidad lucharon, luchan y tendran q seguir luchando contra ella….se podra exterminar algun dia?….ojala todos lo podamos ver y el mundo sera mejor…..

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