“Democracia, ¿para qué?”

“¿Democracia para qué? La mayoría no sabe leer ni escribir.” La charla con Gladys discurría por el terreno pedregoso de las comparaciones. Es ingeniera mecánica recibida en la Universidad de Matanzas, Cuba, donde pasó 7 años de su vida gracias a una beca de un programa de intercambio entre el gobierno cubano y el de Zambia. Ahora volvió a su país de origen para tener una experiencia laboral en su tierra antes de marcharse a explorar el mundo y seguir con sus estudios en el exterior.

Recuerda con nostalgia sus épocas en la isla. Los cubanos, las fiestas, la desfachatez, el modo de vida relajado de Cuba y demás, la hacen sonrojar. Aunque no rememora de la misma manera al gobierno de los Castro y sus espías infiltrados en cada aula de las universidades del país, que impedían la libre expresión de ideas políticas, y las críticas al “socialismo”.

Estos aspectos negativos ella los matizaba con los logros revolucionarios. “En Cuba toda la gente tiene un título universitario con el que empezar una vida”, destacó. Pero el problema es que no pueden empezar una nueva vida en otro lugar porque no los dejan salir de la isla.

El sistema de salud y el acceso a la comida y la vivienda, las cuestiones básicas con las que debe contar el ser humano, están garantizadas en Cuba, ella lo reconoce, lo valora, y más ahora que volvió a su tierra, donde rige un deficiente sistema democrático-republicano desde hace 50 años, cuando Zambia declaró su independencia de Inglaterra.

Pero la de Zambia es de esas democracias tercermundistas, las que están del lado de los que pierden en el intercambio global. Zambia heredó de su colonia una economía híper dependiente de los países centrales, ya que sólo exporta productos primarios que no elabora (como el cobre), y no produce prácticamente nada. El costo de vida al tener que importar casi todo lo que uno encuentra en los mercados, es muy elevado, por lo que la mayoría de la población está sumida bajo la línea de la pobreza.

Aunque la estabilidad de la democracia zambiana, y la libertad de expresión de la que se goza, hacen que decenas de ONGs y organismos internacionales le envíen su ayuda para intentar aplacar un poco el daño que el sistema mismo provoca en estas tierras. Una especie de caridad cristiana a escala planetaria.

Zambia es el reflejo de cómo funciona el sistema capitalista a nivel mundial, con su brazo político, la “democracia”. Países pobres dominados económicamente por países ricos, que los hunden en la pobreza sometiéndolos a intercambios desiguales (pero luego le envían su “ayuda” para lavar sus rostros). Uno de los agentes fundamentales para que esto funcione correctamente es la democracia de ricos dominada por las clases dominantes, que deben vender una buena imagen hacia el exterior para seguir recibiendo las migajas de los países desarrollados, y a la vez mantener las condiciones actuales de intercambio, donde sólo ganan unos pocos a costas de la mayoría empobrecida.

Por eso, la pregunta que Gladys se hacía, casi pensando en voz alta, se torna comprensible. “¿Democracia, para qué?”. Esta democracia, ¿para qué? ¿Para seguir manteniendo este statu quo donde la mayoría de los zambianos sale perdiendo? ¿Si no es democracia, qué sistema conviene? ¿Unipartidismo a la cubana con censura y persecución a los opositores?

Placa conmemorativa de la "independencia" de Zambia en 1964

Placa conmemorativa de la “independencia” de Zambia en 1964

 

JII. Lusaka, Zambia. Julio 2014

 

Anuncios

Una respuesta a ““Democracia, ¿para qué?”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s