Siguiendo a la selección de Messi desde África (parte 2, Tanzania)

El bar en la localidad de Ilala, en Dar es Salaam, la ciudad más importante (aunque no es la capital) de Tanzania, estaba despoblado. A las 7 de la tarde la mayoría de los vecinos estaba en sus casas o en las mezquitas rezando. Había empezado Ramadán unos días atrás, el mes donde los musulmanes ayunan y se abstienen sexualmente.

A esa hora, minutos más minutos menos, es cuando los seguidores de Alá y Mahoma empiezan a comer (el ayuno es durante todo el día, de noche pueden ingerir alimentos y bebidas) por lo que los pocos que estaban en el bar, disfrutaban en grupos de su primera comida del día.

Con Thomas nos sentamos en la primera fila. El muchacho de 17 años, con su remera del Arsenal de Inglaterra, quería que gane Suiza. Prefería a los europeos antes que a los sudamericanos. Miró el partido de a ratos, estaba más concentrado en su teléfono inteligente.

Pizarra anunciando los partidos en los uburbios de Dar es Salaam

Pizarra anunciando los partidos en los uburbios de Dar es Salaam

La moza dio la opción de traer la cerveza caliente, como me había ocurrido en Kenia, el vecino del norte con lo que Tanzania tiene mucho en común.

El partido cerrado se abrió al final con una escalada de Messi y una gran definición de Di María. Poco juego del equipo de Sabella que estuvo al borde de ir a los penales. Los locales parecían estar con Suiza, los únicos sonidos que emitían eran algunas onomatopeyas o alaridos aislados cuando los europeos avanzaban en el terreno o cuando estuvieron cerca del gol al final del partido.

Stone town, el centro político y económico de la isla de Zanzíbar, parece una “medina” marroquí. Como la mayoría son musulmanes, las calles quedaban despobladas a las 18:30. Los que no iban a las mezquitas a rezar, estaban comiendo en los puestos callejeros de la zona del mercado.

El bar frente al hotel donde estaba parando estaba abierto, aunque el mozo no sabía que Argentina jugaba contra Bélgica, por lo que la TV mostraba un desfile de moda.

Puso el canal de deportes, me sirvió la gaseosa -no vendían alcohol, los musulmanes no toman y menos en Ramadán-, y se fue, me dejó totalmente solo. Fue hasta la mezquita a una cuadra de allí para la oración del ocaso, y volvió a la media hora con unos dátiles cubiertos con una especie de crema amarronada muy dulce y unos trozos de pan que me convidó.

Se la pasó barriendo los pisos del local que estaba reluciente. En el segundo tiempo llegó un hombre de unos 30 años que se sentó a ver el partido y se reía de mi sufrimiento, aunque el partido fue muy tranquilo gracias al gol tempranero del Pipa.

Me preguntaron sobre Messi, si lo conocía. Les conté que vive en España desde pequeño, muy lejos del país, y que sólo va durante las fiestas cristianas o cuando juega para Argentina. No tenían idea donde estaba Argentina en el mapa, sólo asintieron sorprendidos cuando les dije que éramos vecinos de Brasil.

El cuarto que Hayqal arrienda en la localidad de Sinza, Dar es Salaam, es contrastante. En el baño donde está la letrina no hay agua, sólo un balde que carga afuera, pero en uno de los rincones, opuesto a la cama que ocupa todo el fondo del habitáculo, hay el led de unas 30 pulgadas donde ve más de 300 canales con la señal satelital.

El muchacho, al que todos conocen como “Slim”, es periodista y conoce mucho de fútbol actual y de la historia de este deporte. Su amigo Muro, estudiante de matemáticas en la universidad de Dar es Salaam, también es un amante de la redonda, por lo que se junta con su amigo a ver todos los partidos del mundial.

Querían saber sobre la vida de muchos argentinos que triunfaron en Europa. Desde Batistuta, pasando por Aimar, Samuel, Cambiasso, hasta la “Brujita” Verón. Se saben los apodos y preguntan curiosos qué significan. También son admiradores de las mujeres de los futbolistas. “Antonella Rocuzzo, la mujer de Messi, es hermosa”, dijo Muro con notable conocimiento de causa.

“Argentina tiene tres personas famosas”, introdujo Slim y enumeró: “Maradona, Evita y el Che”. Una calcomanía del “Guerrillero heroico” decoraba la pequeña heladera ubicada debajo de la TV. El Che también dejó su huella en África. Estuvo casi un año viviendo en Tanzania, tras su fallida incursión por el Congo en la década del 60. Se pasó unos diez meses de incógnito en la embajada de Cuba antes de volver a Cuba para los preparativos finales de su Revolución fallida en Bolivia.

El Che tuvo buena relación con el prócer de este país, Nyerere, que en 1964 -año en que el Guevara estaba en estas tierras-, acordó la unión de Tanganica y la isla de Zanzibar dando origen a la República Unida de Tanzania de hoy día. El argentino fue una de las fuentes de inspiración para el primer gobierno tanzano que redactó una constitución de corte “socialista”, pero con la impronta africana.

El partido cerrado contra Holanda adormecía a los muchachos. En el tiempo extra, pasadas la una de la mañana, los ojos se entrecerraban, al otro día Slim se levantaba a las seis y media para ir a trabajar al canal de TV de la universidad como cameraman y productor de contenidos.

Con los penales se despabilaron. “Se cumplió  lo que predije hace unas semanas, Argentina Alemania en la final, como en 1986 y 1990”, indicó Muro, que agregó medio en chiste medio en serio: “Y te digo más… en mi cabeza veo a Argentina levantando al copa”.

En el mall Mlimany city de la localidad de mismo nombre, se ven los negocios de las grandes marcas y los precios están a niveles europeos. En uno de los laterales de este shopping estilo yankee, de una sola planta y extenso a lo largo, la marca de gaseosas presente en todo el mundo montó una pantalla gigante para trasmitir los partidos del Mundial.

No pudimos ver el partido en lo de Slim porque le habían cortado el cable. Sólo había adquirido los costosos servicios para ver todos los canales

Pantalla gigante para ver la final en Dar es Salaam

Pantalla gigante para ver la final en Dar es Salaam

de la extensa grilla durante un mes, el mes del mundial, claro que esta vez duró un mes y un día, de 12 de junio al 13 de julio. ¿Casualidad, o acomodo de fechas para la conveniencia de las prestadoras del servicio de cable a nivel mundial que de este modo facturan dos meses a los clientes que quieren ver desde la ceremonia inaugural hasta la final del torneo de fútbol más importante del mundo?

Obviamente cientos de personas se acercaron a ver la final al mall. El animador y DJ del evento arengaba a los presentes a tocar las cornetas que regalaban como suvenir. Cuando pedía que hagan ruido a los que apoyaban a Alemania, eran más que los que lo hacían cuando era el turno de los que alentaban a Argentina.

De hecho, varios locales lucían remeras alemanas para la ocasión. Pensar que los alemanes asesinaron a decenas de compatriotas suyos cuando fueron los colonos de estos suelos al este de África desde finales del siglo XIX hasta el final de la primera guerra mundial, momento en el que los ingleses pasaron a dominar estas tierras.

En vibrante partido generaba reacciones de todo tipo de los presentes, que desbordaron la capacidad de las sillas ubicadas en hileras frente a la gran pantalla, obligando a decenas de muchachos a ver el juego desde los costados del playón o desde el fondo. Se veían pocas mujeres en el lugar.

Algunos gritaban con meras aproximaciones a los arcos, sobresaltados, excitados. Se los veía emocionados pese a que ningún equipo africano estaba en la final. El muchacho que se sentó a mi lado cuando se dio cuenta que era argentino empezó a festejar cada avance de la selección de Sabella, pero no podía esconder la emoción ante las jugadas de riesgo de los europeos.

En el entretiempo y antes del tiempo extra hubo varios espectáculos en un escenario pequeño montado a la derecha de la pantalla. Primero un rapero motivó a los más jóvenes que lo arengaban ante cada rima pegajosa en Suajili, de las que sólo podía comprender cuando mencionaba a Argentina o Germania.

Luego hubo un frenético baile de muchachos vestidos como indios, que sacudían sus cuerpos al compás de una música ruidosa con mucha percusión que hacía delirar a la muchachada, que no pudo contenerse en las sillas y se acercaron al escenario a emular a los bailarines.

El gol de Alemania se gritó fuerte. Slim y Muro se quedaron sentados en un respetuoso silencio a mi lado y pidieron a los de adelante que se sienten rápido para no taparnos la visión. Algunos empezaron a correr en círculos en el pasillo de diez metros que quedaba entre la pantalla y la primera hilera de asientos, y daban alaridos eufóricos. Un moreno flacuchón sacó la bandera de Alemania que flameaba como parte del decorado del lugar, en los mástiles que cercaban el predio, y desfiló varias veces frente a la pantalla generando arengas de los presentes.

“Vamos que todavía no terminó el juego.” Muro intentaba darme ánimos, pero ya estaba todo dicho, ganó la selección que más intentó y que mejor jugó, no hay discusión posible.

“Bueno hermano, lo lamento, felicitaciones por el segundo lugar”, me consoló Slim. “Quería que gane Argentina por Messi… ¡Uy! Como se hubiera puesto de celoso Cristiano Ronaldo…”, completó el moreno flaco y alto, que como suvenir se llevó la bandera de Brasil del decorado a su casa. La mayoría de los tanzanos querían que los locales se queden con el título pero se decepcionaron con el equipo de Scolari.

Volvimos al cuarto de Slim en silencio, sabían que estaba golpeado; recién comentaron algo del juego cuando llegamos. “No se pueden fallar esas ocasiones contra Alemania; no te perdonan”, concluyó Muro.

 

Leé la primera parte.

JII. Tanzania. Julio 2014

 

Anuncios

Una respuesta a “Siguiendo a la selección de Messi desde África (parte 2, Tanzania)

  1. sin duda muy diferente vivir el mundial desde tan lejos…..vos tan futbolero seguro te hubiera gustado estar aca palpitando cada partido con tus amigos de la cancha…..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s