Primeras impresiones de Kenia

Los contrastes al cruzar la frontera Etiopía-Kenia son marcados. No tanto en cuanto a paisajes e infraestructura en general, sino más bien, cambios a nivel social y cultural.

Los precios aumentan considerablemente. Ya no se come por un dólar. Al menos hay que desembolsar dos para los platos de guiso de carne con arroz. Los hoteles también son más caros. No menos de 5 dólares por un cuarto con baño compartido. Los alrededor de 85 chelines kenianos que te dan a cambio de un dólar complican un poco las cuentas.

Los "Chelines"  kenianos, o "Kenyan Shillings"

Los “Chelines” kenianos, o “Kenyan Shillings”

En cuanto a la gente, sorprende lo difundido que está inglés. Es el segundo idioma, ya que se habla Suajili (lenguaje conocido por la película El Rey León, y su “Hakuna matata”), pero todos hablan al menos unas palabras del idioma universal, por lo que la comunicación es más fácil –además, como en todos los demás países, la gente es sumamente sociable y hospitalaria-.

Kenia fue colonia británica hasta 1963. De allí que también, de este lado de la frontera, se maneja del lado derecho dentro del auto, y en las rutas, se conduce por la mano izquierda.

A partir de esta “independencia”, en Kenia rige un sistema democrático con la inestabilidad típica de países “periféricos”, sumados conflictos étnicos entre las más de 40 tribus que conviven en el país.

Al primer presidente, el prócer de la patria, Jomo Kenyatta, lo sucedió Daiel Arap Moi que estuvo 24 años en el poder, en los cuales, cambio el sistema a un Estado unipartidista generando conflictos internos y externos. En 2002 terminó la hegemonía de Moi que había sido forzado a reconocer a partidos opositores y se les permitió participar de los comicios. En las elecciones se impuso Emilio Kibaki, que fue reelecto en 2007, con denuncias de fraude y conflictos étnicos de por medio. Los “Kikuyu”, representados por Kibaki, se enfrentaron con los “Luo”, representadores por el líder opositor, Raila Odinga. Hubo decenas de muertes en estos choques entre estas tribus, de las más numerosas del país.

En 2012 hubo otras elecciones que fueron ganadas por el hijo del primer presidente del país, llamado Uhuru Kenyatta, aunque también hubo denuncias de fraude por parte de Odinga, que sigue siendo el principal referente de la oposición.

A diferencia de Etiopía, en los medios se habla de política. Al menos está presente la discusión. El grado de profundidad de la misma es difícil de determinar en apenas un puñado de días en el país, pero en comparación con el vecino del norte, al menos aquí se habla del tema. Los debates en la TV giraban en torno a diálogos infructuosos entre oficialismo y oposición. ¿Les suenan estos tópicos y “problemas” a nivel político?

A primera vista, se ve un país un poco más desarrollado, con la industria turística como puntal de la economía, aunque en el último año ha mermado mucho la visita de extranjeros por los atentados terroristas en Nairobi que ocasionaron decenas de muertes (en la TV el presidente protagoniza una publicidad de un sistema de cámaras de seguridad que están montando en la capital para tener “vigilados” a “terroristas y ladrones”; es bastante impresionante el grado en que invadirán la vida privada estos dispositivos).

El norte del país se observa bastante desolado, casi abandonado. Allí, decenas de tribus dirimen sus conflictos con armas, por lo que los controles militares en la zona son rigurosos. Parece una parte del territorio olvidada, sin importancia para la economía del país.

A partir del Valle del Rift (en la región centro-oeste), una de las zonas más productivas del país (café, té, maíz, trigo, etc.), empieza a apreciarse el desarrollo del país, con ciudades ordenadas y prósperas, a pesar de la precariedad de algunas viviendas y caminos.

Sorprenden gratamente ver las decenas de colegios que hay en cada ciudad y pueblo. Los ocho años de primaria son gratuitos en los colegios públicos, pero luego los cuatro años de secundaria hay que abonar una cuota. Se ven muchas escuelas privadas y niños con uniformes, en proceso de aprendizaje. También se los ve jugando en las polvorientas calles de los poblados. A primera vista, parece que el trabajo infantil no está tan difundido en estas tierras como en otros países del continente.

Aquí también se come mucha más carne que en otros países vecinos. Hay más vacas en los campos y abundan las carnicerías en cada barrio. Por lo general, detrás de los mostradores donde cuelgan las medias reses, están los salones comedores donde se degustan los trozos de carne que cortan y asan en el momento.

Es sorprendente también la cantidad de iglesias cristianas que se ven en las ciudades. Ya no hay tantas mezquitas, abundan las capillas de distintas congregaciones de cristianos. Están los protestantes, los “adventistas”, los gregorianos, los católicos, los “metodistas”, y demás. Cada iglesia con su particular estilo, algunas muy humildes, con estructuras de delgados troncos de madera que sostienen las chapas que ofician de techos y paredes. Ya no se ven las cruces de siete puntas de los cristianos ortodoxos que se veían en Etiopía.

En apenas unos kilómetros, el escenario cambia drásticamente y hay que adentrarse en otro mundo totalmente distinto dentro de un continente lleno de particularidades y matices fascinantes para descubrir.

 

JII. Isiolo, Nanyuki, Nakuru, Kenia. Junio 2014.

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Una respuesta a “Primeras impresiones de Kenia

  1. me encanta tus relatos sobre todo de las diferencias tan marcadas en pocos kilometros….y la convivencia entre tribus , costumbres, credos diferentes……

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