Papeles y más papeles… pintados

“¿A Sudán? No, no vayas ahí, hay problemas.”; “¿A Sudán? Es muy difícil la visa, ni lo intentes.”; “¿A Sudán? Ten cuidado, no le gustan los turistas y es fácil terminar en prisión.”

Todas referencias aisladas, sin muchos fundamentos, cargadas de prejuicios. Alguien que escuchó algo por ahí de un amigo de un tercero al que alguien le contó.

Aunque al dar los primeros pasos por Sudán, te das cuenta que todo ese cúmulo de versiones dispersas y sin pruebas fácticas, tienen un grado de verosimilitud, aunque en la mayoría de los casos la realidad no es tan apocalíptica como la presentan esos vaticinios tremendistas.

La visa es compleja sí, y costosa. Si la tramitás en el Cairo cuesta 100 dólares, y requerís de una carta de la embajada de tu país que oficie de

Visa, permiso de viaje, permiso para sacar fotos... nada fácil Sudán...

Visa, permiso de viaje, permiso para sacar fotos… nada fácil Sudán…

“sponsor” ante las autoridades sudanesas. En Aswán –última ciudad egipcia desde donde sale el ferry a Sudán- también se puede tramitar y cuesta 50 dólares, aunque tarda dos días, por lo que hay que calcular bien para que esté lista antes de la partida del barco que cruza a Wadi Halfa (la primer ciudad de Sudán, bien al norte) y de la compra del ticket (tenés que tener la visa para poder adquirirlo y debés comprarlo con varios días de antelación).

Pero el tema de la visa es casi lo de menos. Lo más tortuoso y fastidioso son los papeles que hay que llenar en la llegada al país. Ya en el barco (tras llenar por lo menos tres formularios con tus datos) te ponen el sello de entrada a Sudán, pero es válido sólo por tres días, por lo que antes de las 72 horas, debés presentarte en alguna dependencia policial para que te otorguen la visa definitiva, que cuesta unos 300 pounds sudaneses (8,5 respecto al dólar).

Si no estás en la capital este “registro” puede ser engorroso. Los policías no hablan inglés y muchos no tienen idea de este trámite, porque no muchos turistas caminan por estas tierras. Luego de este papelerío (otra vez llenar formularios con todos tus datos), obtenés el sello en el pasaporte, válido por los días que tenías permitido en la visa original que te otorgaron fuera del país (los permisos suelen ser de no más de un mes).

Otra curiosidad es que debés solicitar un permiso especial para tomar fotografías. En la “oficina de turismo” de Wadi Halfa se puede realizar y cuesta 25 pounds sudaneses. Allí nadie habla inglés y no hay información alguna de los atractivos del país (hay pirámides nubias más añejas que las egipcias pero están en un estado de casi total abandono). El permiso para tomar fotos te lo otorgan con la condición de que no retrates zonas pobres, y otras ridiculeces. Obviamente que ninguna dependencia gubernamental-militar puede ser fotografiada.

Con todas estas restricciones y estos gastos extras se torna difícil para el mochilero el paso por Sudán, aunque los precios son tan económicos que uno puede balancear la economía viviendo por apenas un puñado de dólares al día.

Para moverse entre ciudades, también se debe obtener un permiso-sello en la terminal de ómnibus que autorice tu viaje.

“Antes no era así”, indicaron varios locales. Parece que el gobierno militar reforzó la vigilancia de los extranjeros en los últimos años tras la infiltración de norteamericanos que filmaron un documental en Darfur –una de las zonas candentes del país, al este, en la frontera con Chad, donde grupos armados se disputan las riquezas del suelo con las fuerzas armadas- y parece que no dejaron bien parado al presidente de facto sudanés con sus imágenes.

El logo de la seguridad nacional, que controla a los foráneos, es una mano haciendo la seña de “alto ahí”, con un ojo abierto arriba, como símbolo de que están mirando y observando todo lo que haces.

Quizá lo mejor de que no haya turismo es que la gente sólo se te acerca con la intención de hablar y conocerte y no para venderte algo -como ocurría por lo general en Egipto-, y tienen muestras de amabilidad y hospitalidad realmente impresionantes, que hacen de la visita al país una experiencia muy enriquecedora.

 

JII. Sudán, abril 2014.

 

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Una respuesta a “Papeles y más papeles… pintados

  1. Sudan es un pais prohibido….por que?…que es lo q no hay q ver en Sudan?….llamativo q los habitantes sean tan amables y se acerquen a charlar…. yo hubiera esperado q tengan miedo de hacerlo….Triste debe ser vivir en un lugar con tan poca libertad….aunq la libertad absoluta no existe en ningun lugar del mundo…..

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