Introducción a la historia de Sudán

La noche estrellada sobre el lago Nasser era de cuento. El barco que cruzaba la frontera acuática entre Egipto y Sudán se movía tan lento que parecía que el agua estaba quieta, como para terminar de configurar el cuadro fantasioso.

En la cubierta no cabía un alfiler. Los hombres se desparramaban por donde podían sobre las alfombras, y las pocas mujeres que durmieron al aire libre tenían sus pequeñas recamaras confeccionadas con paquetes y bolsos apilados, formando como corrales donde las muchachas se amontonaban y se acomodaban como podían.

No quedaban más que pequeños e incómodos espacios del otro lado de la baranda, casi cayendo sobre el agua; un pequeño pasillo de medio metro donde se ubican los toboganes y demás instrumentos de emergencia (los botes salvavidas iban colgados de dos estructuras de hierros, y también servían de recámaras para los más listos que subieron allí rápido). Entre todas esas cosas, en el irregular suelo cruzado por desniveles de hierro, había que acurrucarse.

Cualquier lugar era bueno para acostarse en la cubierta del ferry

Cualquier lugar era bueno para acostarse en la cubierta del ferry

“Te devuelvo tu lugar”, me dijo un muchacho alto, flaco, que usaba lentes y la cabeza rapada casi a cero.

Ante mi negativa a volver allí, Osman se acomodó y se sentó en la baranda al lado mío, para evitar el sueño, mirando el espectáculo de las nebulosas.

Osman tiene 30 años y es ingeniero mecánico. Habla un correcto inglés por lo que pudimos charlar largo rato para pasar las horas. Me contó que compran mercadería barata en Egipto y la revenden en Khartoum, la capital de Sudán, y logran duplicar su capital inicial.

Él es nuevo en esta tarea de mercader, ya que apenas dos veces hizo este extenso viaje de ida y de vuelta para obtener réditos de la reventa.

Pero la charla se tornó más jugosa aun cuando Osman, con notable precisión, tranquilidad y esmero, me contó sobre la historia y la política de Sudán.

Cada cosa que decía era una sorpresa. Era toda información nueva para mí. No sabía nada de este país, sólo que había conflictos en el sur, pero no mucho más. Esta historia no interesa a los medios, ni a los historiadores, ni a los pedagogos. Es la historia de un país africano, olvidado por occidente (pero no así por los chinos, que ya están desembarcando con toda su logística en estas ricas tierras).

Osman destacó de entre la historia del último siglo y monedas, la obra de Mahdi que unificó todas las tribus del país entre 1881 y 1885 para resistir los embates colonialistas egipcios y británicos.

“El Califa Al Mahdi, fue distinto al resto, fue otra cosa”, dijo Osman. Hacía alusión a que no sólo era un guía político sino que también lo era en el plano espiritual, ya que introdujo la mentalidad y el modo de pensamiento sufí en Sudán (los sufíes son uno de los grupos de musulmanes que tienen sus propias costumbres y liturgias pese a que comparten la creencia y adoración a Alá y al profeta Mahoma; se destacan por su apertura mental, su austeridad material, y su conexión profunda con el más allá, casi sin interesarse en la vida terrenal).

Pero tras la muerte de Mahdi, su ejército perdió fuerza y finalmente los europeos ingresaron al país, de la mano de los famosos generales Kitchener (Churchill también vino en la expedición inglesa como periodista, e inmortalizó aquellos días en un libro donde destaca su recorrido a través del Nilo).

Luego se abrió la etapa de dominio inglés, pero poco a poco se empezaron a formar movimientos independentistas en las universidades, en el ambiente político, y hasta en la prensa, que alentaba la rotura de lazos con Inglaterra, lo que finalmente se logró -sin necesidad de violencia- en enero de 1956.

A partir de allí, hubo intentos de montar un sistema democrático, pero fracasó una y otra vez y los militares interrumpieron estos procesos y tomaron el poder con su única herramienta, las armas. Así fue como llegó al poder en 1989 el actual primer mandatario del país, Omar El Bashir, sobre el que pesan varias denuncias y condenas por violación de los derechos humanos en Darfur, la región oeste del país, donde grupos armados disputan con las fuerzas armadas las riquezas del suelo y donde también hay conflictos raciales.

La actual gestión, con 15 años en el poder, parece estabilizada, pero la primavera árabe también llegó a Sudán. “La respuesta fue terrible”, sintetizó Osman haciendo un gesto con las manos como tomando un arma larga y disparando. La matanza indiscriminada de manifestantes civiles parece que fue atroz, y ya nadie se animó a salir a la calle.

Es sorprendente cuánto hay en común en estas historias con la historia de América Latina. Mucho más en común que las historias de las coronas europeas y las potencias que nos enseñan en la escuela. Pero el poder no sólo se mide en armas o dinero, la unidireccionalidad de la información desde el “centro” hacia la “periferia”, también habla de quienes son los que mueven los hilos del mundo, y cuentan lo que quieren, y muestran lo que quieren, y escriben la historia que quieren.

 

JII. Sudán, abril 2014.

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Una respuesta a “Introducción a la historia de Sudán

  1. tan lejos…y tan parecido….distintos origenes….distintas razas….distintas religiones….pero todos nos parecemos en cuanto a nuestras historias…..quienes nos dominaron….el poder….el dinero….las desigualdades sociales…..la falta de libertades….el miedo….la falta de derechos…..alguna vez en algun lugar habra solucion para todo esto…..

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