Settle down

La emoción la invade al hablar de la vida en España. La siesta y el alto consumo de alcohol estimulan su curioso sentido del humor. Algunas interferencias idiomáticas y las ruidosas carcajadas, excesivas y contagiosas, pueden llevar a interpretaciones incorrectas, especialmente en quienes no están acostumbrados a interactuar con norteamericanos.

Define a los españoles como pobres pero felices, y los juegos de la geopolítica aparecen en un comentario no tan azaroso, en medio de un diálogo casual. Ella lo dice con simpatía, hasta con cierta envidia por el que vive muy contento con mucho menos. Y la vida social. El ceño se le frunce en un gesto de tristeza al admitir que, allá en Toronto, a veces no se conocen ni con los vecinos.

La simpatía y el excentricismo de la canadiense, cinquentañera, obesa y encima de una de esas motitos para ancianos, captura la atención de los pocos transeúntes. La noche cayó hace un buen rato. Menos de diez grados y un poco de viento, dicen, es clima suficientemente hostil para mantener a los cordobeses en sus hogares. Y, claro, los turistos no predicen la particular belleza de una de las mezquitas más grandes y antiguas del mundo, una vez que el sol se esconde.

Mira alrededor y su sonriente semblante se enseria al elogiar que los niños puedan andar en las calles hasta bien oscurecido el cielo. Cuenta con horror los problemas de secuestros de niños en Canadá y Estados Unidos. En su ciudad, siempre que está en la calle mira por encima del hombro. “There is no price for this freedom”. Parece pertenecerle cierta razón, pero también suena un poco alarmista. Tal vez lo único que cambió es que, por estos días, mira menos noticieros y más paisajes.

Admira el espíritu aventurero de sus interlocutores, pero titubea al escuchar el número 28. Ya no queda tanto. El momento es ahora, otra vez. Ella elige intentar una explicación. Predica su fe al reloj biológico, en especial al pensar el caso de la mujer. Asume, claro está, que el deseo de todo individuo es echar raíces y producir descendencia.

“Sooner or later, you will want to settle down”.

NC

Córdoba, España

4 de febrero de 2014

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