Pasajes de la crisis española: narcóticos

Son las 12 del mediodía y el grupo de amigos ya se reúne en el bar del barrio, en donde siempre hay alguien conocido y los dueños ya conocen sobradamente a su clientela. Una barra pequeña y dos o tres mesas son el mobiliario. Casi todos están parados.

La barra y las paredes están saturadas de adornos y cuadros. Banderines de clubes de fútbol, una TV bastante grande en el medio y botellas añejas de cervezas de todo el mundo recargan el ambiente cerrado en donde el humo de tabaco hace pesada la respiración.

Es viernes, día laboral en Ciudad Real, para los que tienen trabajo. Estos jóvenes de entre 25 y 35 no se hacen problema por ello.

Se mezclan algunos oficinistas un poco más grandes de edad, que tras tomarse su “caña” (vaso de cerveza) y comerse su “tapa” (pan con diferentes condimentos que viene como acompañamiento de la cerveza), vuelven a sus labores. La mayoría son funcionarios públicos. Al parecer, la ciudad está repleta de ellos.

El grupo de jóvenes -4 hombres y 2 mujeres- sigue bebiendo sus “botellines” (cervezas de menos de 300cc). El tiempo pasa, ellos siguen sin preocuparse.

Van al departamento del más grande del grupo, el único que tiene trabajo. Es policía, más precisamente agente de la Guardia Civil. Símbolo de lo que necesita el sistema en la actualidad. Se habla de la Ley Mordaza, que permitiría llevarse presos a todos aquellos que se manifiesten en las calles del país, sin más pretextos que esa “alteración del orden público”.

El resto del grupo vive del “paro”, una bolsa de trabajo a la que acceden los desempleados y por la que cobran 400 euros mensuales. Narcótico social y político… adormecimiento.

Entre cervezas de litro y cigarros de marihuana y hachís –narcóticos naturales, ¿funcionales al sistema?- hablan de los problemas sociales de España. Se quejan, sienten impotencia.

Miran por la TV plana de más de 40 pulgadas las revueltas en Ucrania. “Eso tenemos que hacer aquí”, dice el más joven, pero aclara que la gente española “no es así”, y prefiere quedarse sentada en su sillón, como él está ahora. Le faltan estímulos y una dirección clara para moverse de allí. Otros dentro del grupo son más espirituales, prefieren la “revolución interna”. Otros sólo prefieren reírse, tratando de pasarla lo menos mal posible. Disgregación.

El 15-M -el movimiento de “indignados” españoles- está empezando a remover esas bases estáticas y pasivas, pero coinciden en que es insuficiente.

Ninguno sabe qué harán en un futuro cercano, no hay proyecciones. Sólo pasan el momento.

JII. Ciudad Real, España, febrero 2014.

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Una respuesta a “Pasajes de la crisis española: narcóticos

  1. creo q esta pasando algo bastante similar en nuestro pais….vemos pasar a diario injusticias tras injusticias de toda indole….y estamos como narcotizados….nos paramos frente a la TV ,nos sorprendemos de las malas noticias de todo tipo…y en unos minutos seguimos nuestro camino encimismados en nuestros propios problemas…..parece q es una enfermedad epidemica universal….tendra cura….

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