Cuevas

Las cuevas son accidentes naturales en los que el hombre del pasado ha habitado. Una antigua y globalizada costumbre. En algunos casos, es posible que ellos mismos hayan trabajado un poco los extraños huecos que el tiempo se encargó de fabricar entre los cerros, con el fin de obtener una vivienda cálida para el invierno y fresca para el verano.

No puede culpárselos; la vista, sin casitas, castillos y edificios, debía ser tan o más bonita. Los valles por lo general son particulares, sin importar la abundancia o ausencia de mano del hombre. Algunas de las cuevas están bien ocultas entre las colinas; lo remoto exalta lo sentido.

Es sencillo sospechar que allí vivieron, también, ermitaños anónimos de otros siglos, tipos con una sensibilidad distinta para el placer del contemplar y el pensar, seres ajenos al progreso de su tiempo.

El hombre de hoy ha hecho lo mismo, en los límites de esta curiosa ciudad de todos las épocas. Haber sido el último bastión de los moros en la actual España, sus dorados momentos de artistas y pensadores; muchas cosas han sucedido por los recovecos de este pequeño rincón español.

Los habitantes de las cuevas de estos días, como el de aquellos, han buscado refugio del frío, el calor y las lluvias. Han reformado con su esfuerzo un pequeño y precario hueco de una colina. Gustan del contacto con la naturaleza; con la sociedad, a veces. Pero nada está cerrado. No existe la noción de propiedad privada, salvo una enorme reja cerca de la ermita que los divide de un área turística.

Hacen arte, decoran, tocan música durante horas y horas. Viven. Algunas cuevas abren sus sitios y ofrecen té y galleta a precio de colaboración. Dicen que hay muchos granadinos que no llegan hasta allí.

Españoles, árabes, africanos. Son los habitantes de las cuevas de Granada. Son unos tipos que han encontrado unos sitios donde vivir a gusto. Son quienes cada día amanecen respirando el más oxigenado de todos los aires. Son una representación del optar por caminos poco transitados.

Recientemente intentaron desalojar las que dan al centro de la ciudad, vaya uno a saber por qué extraño motivo; los reaccionarios fueron rechazados y repudiados públicamente. Por el momento, a este respecto, no huele a injusticia inminente.

NC

Granada, España

2 de febrero de 2014

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