Latinoamérica en Holanda: La izquierda

* Publicado en Ficciones PPF

amsterdam_090Una comodidad que otorgan las ciudades del norte de Europa es la posibilidad de salir sin estar seguro de la dirección que se tiene que tomar. Uno, por supuesto, la acepta gustoso. El porcentaje de la población de estas ciudades que no habla el suficiente inglés como para explicar una dirección es muy cercano a cero. Son comodidades gratuitas que esquivan a las que se pagan en moneda de curso legal.

A los quince minutos ya estaba en la puerta de un pequeño local de la zona universitaria de Amsterdam. Tenía aspecto de bar a la antigua, nada parecido a lo que suele verse en la capital holandesa. Estaba ubicado en una callecita por la que no parecían pasar autos. Eran como caminos internos de un pequeño conglomerado de edificios, pero abierto. Por dentro, el local tenía pisos de madera que rechinaban un poco, una barra con muchas botellas de marcas de cerveza distinta, una cocina casi a la vista y un pequeño salón dividido en mesas altas atrás, mesas bajas adelante.

Allí esperaba una suerte de jornada político cultural mexicana. Primero, algo de comida típica del país (a voluntad); luego, la proyección de un documental acerca del fraude electoral sufrido por el centroizquierdista André Manuel López Obrador en 2006, el cual otorgó la presidencia a Felipe Calderón, del derechista PAN; finalmente, un debate abierto a partir del documental. Organizaban el evento los jóvenes creadores de http://www.noticias.nl, un portal holandés especializado en contenidos sobre Latinoamérica.

Me encontré con Sara a cinco metros de la puerta del local. Estaba con Christian, un amigo colombiano de la universidad. Entramos con cierta timidez. Por alguna extraña intuición saludamos en español y no en inglés (u holandés), como lo haríamos al ingresar a un sitio en Amsterdam -bueno, yo, porque ambos hablaban perfecto holandés-. Las respuestas en español naturalizaron aún más la situación, aunque no todos eran de lengua española nativa. En un segundo vistazo del entorno, era bastante claro que la mayor parte de la docena y tanto de personas que estaba en local era latina.

De un momento a otro ya estábamos degustando comida mexicana y una conversación con dos tipos, uno chileno y otro mexicano. Creo que nos reímos un poco de lo loco que era que un chileno, un mexicano, una brasileña, un colombiano y un argentino estuvieran conversando en un local contracultural de Amsterdam. El chileno, petiso, de bigote y ojos un poco achinados, nos quiso invitar una cerveza pero ya estábamos servidos.

El mexicano, también de bigote y gestos serios, se quedó con nosotros e inmediatamente hizo una referencia al enjuiciamiento de los militares responsables de los crímenes durante la Dictadura militar. Tenía un singular grado de simpatía, mezcla de una leve incredulidad y una enfática aprobación. Su modo de expresarse al respecto me dio una nueva dimensión de la importancia de reparar el inconsciente colectivo.

El día tenía olor a volver una y otra vez sobre sí mismo, ya que Alberto (así se llamaba) se enfocó en su área favorita: la educación. Intercambiamos algunas ideas acerca del amplio debate sobre lo cuantitativo y el silencioso modo de ignorar lo cualitativo. Coincidimos en que la educación en el mundo occidental tiende a formar futuros engranajes del sistema, orientación que especialmente se da en niveles primarios y secundarios. La educación vista como domesticación para la perpetuidad reproductiva de la cultura dominante. Se falla en la elección del eje central: el desarrollo de personas con capacidad crítica. Su elección como contraste a este modelo fue Cuba, lo cual me pareció sospechoso, pero no mencioné nada por considerar débil mi background.

¿Qué están haciendo en Holanda?”. La pregunta era inevitable. Creo que la hizo Aldo, el chileno, cuando regresó con una cerveza belga en la mano. En mi turno de respuesta, el tipo se detuvo en el asunto de la escritura. Que si, que estaba publicando, en mi propio sitio web. Claro, unas crónicas de viaje. Al tipo le pareció simpático. “O sea que después vas a escribir que una tarde en Amsterdam te pusiste a conversar con dos viejitos…”. El mexicano y yo respondimos con una carcajada al comentario por la humorada, intuí que impidiéndole terminarla. Caí en la cuenta, además, que Aldo me había regalado un lindo párrafo.

Resultó que ambos gustaban del arte de la escritura. La charla fue un intenso cóctel de discusión política (actualidad y filosofía) con pequeños comentarios acerca las formas literarias, hasta que la conversación se interrumpió temporalmente por el inicio de la proyección.

Uno de los organizadores del evento tomó la palabra, holandés él. Saludó a los presentes y presentó, en perfecto español, al mexicano Miguel Ángel Díaz, realizador del documental “Los Agraviados”, un trabajo sobre el fraude electoral de 2006 en las elecciones presidenciales de su país. Díaz, periodista de profesión, había proyectado algunos documentales en TV Azteca hasta la decisión de independizarse. A modo de marco contextual introductorio, mencionó algunos elementos básicos de historia política reciente de México, y simplemente dejó que el material se defendiera por sí mismo.

El documental hacía foco en la figura de José Manuel López Obrador, el candidato de centroizquierda al que le robaron la elección. No se trató solo de prebendas al estilo peronista, el descarado rejunte partidario para evitar su triunfo y el aparato mediático concentrado intencionalmente en contra suyo: fue un genuino fraude electoral de múltiples mecanismos, que hubiera enorgullecido al mismísimo Julio Argentino Roca.

Díaz no trató de ser imparcial ni buscó ocultar su posición frente a la cuestión: iba directo en la búsqueda de comprobar la hipótesis. Sin embargo, en el camino uno también se encontraba con material de archivo de las masivas movilizaciones populares que generó el hecho, la visualización del bestial uso del extenso aparato represivo en función de los intereses de la alta burguesía mexicana y el testimonio directo de una gran porción de la población que sentía que violentaban sus derechos.

El narcotráfico por supuesto que formaba parte del relato. No se puede hablar de política en México sin incluir a los narcos. Es más, sería difícil contradecir la idea de que son la porción de la burguesía mexicana que realmente ejerce el poder en el país. Y aunque la izquierda finalmente logró ganar en algunos estados, con todo y fraude, la percepción de la población, señalaron, es que acaban traicionando los votos y los principios sobre los que se fundan.

Lo más interesante, y que fue lo que disparó el largo debate abierto posterior, es que el documental alcanza una capa encima de la hipótesis, que un momento ya da por contrastada: mantiene una constante dinámica entre presentación de los hechos y puesta en discusión de los errores que la misma izquierda comete. Hacia el final, esto se enfatiza en la medida que López Obrador comienza a desmovilizar, un poco por carencia en su intento por mantener la motivación de la masa, otro tanto por una capacidad discursiva poco contundente. Sin contar la puesta en claro que López Obrador era, siendo generoso, un tibio reformista.

El devenir del documental y del evento condujo a una suerte de autocrítica colectiva de la izquierda desde el punto de vista latinoamericano. Se habló de internacionalización, de la necesidad de estructurar los movimientos sociales, de la puesta en cuestión de la partidocracia como única vía de acceso, del vínculo entre medios y consciencia colectiva, de la falta de contextualización en la aplicación práctica de la lectura de los clásicos y del aprendizaje de los modelos del zapatismo y los movimientos autónomos, entre algunas materias pendientes de la izquierda latinoamericana. Chávez, Castro, Lula y Obama fueron los personajes más mencionados.

El debate duró por lo menos una hora y media, y la mayoría de los presentes no se movió de sus asientos. Era una suerte de reunión extemporánea, en el que algunas personas se entretenían con seriedad en la mera actividad de intercambiar algunas ideas y reflexiones. Cualquiera podía tomar la palabra y era escuchado con atención crítica pero honesta. Se evitaba con espontaneidad la condescendencia, sin falta de respeto ni reacciones de ofendidos de gusto. Al fin, un puñado de tipos de izquierda pensando al mundo.

La conversación pasó a una fase de charlas en grupos más pequeños. Yo seguí el debate entre Alberto y Aldo. Alberto estaba convencido que el foco para transformar la sociedad es la educación. Aldo tenía una mirada más integral: creía que hay que atender todos los engranajes contaminados por el sistema. Y no es que el mexicano no coincidiera, en principio, con tal precepto, pero al fin siempre insistía con poner la lupa sobre la educación.

Empezó a surgir la opción de seguir cada uno por su lado, también dada la hora. Aldo me preguntó si tenía espacio en la mochila para dos libros. Eran dos pequeños libros de cuentos cortos, la especialidad de este filólogo, profesor en la Universidad de Utrecht. La idea de irnos fue suspendida espontánea y tácitamente por un breve intercambio de experiencias en la escritura.

Tras volver a pensar en el reloj, Aldo fue a buscar libros y yo esperé en la puerta del local con Alberto. La conversación viró hacia temas sentimentales y sexuales, algunos de sus intereses en su faceta de antropólogo y escriba.

El chileno regresó y le prometí leerlos en un plazo de un mes y tanto. No cumplí, aunque puedo decir que al sellar estas líneas uno de los libros fue terminado. Y también regalado. Un mexicano con el que trabajé un día lo hojeó por casualidad y me dijo que le gustó. Se mostró inicialmente incrédulo cuando le dije que había conocido al tipo que escribió esas líneas. Cuando la última hoja fue historia se lo di. Le hice prometer que al terminarlo se lo daría a alguien más que pudiera disfrutarlo.

Quien sabe, quizá el mejor obsequio que pude darle a cambio, además de brindar un sencillo homenaje a que aquel remoto encuentro, fue inventar una cadena en la que sus historias son difundidas.

NC

Amsterdam, Holanda

Octubre de 2012

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s