Paranoia

*  Publicado en panoramanegro.com.ar

Es harto conocido que luego del 11-S, Estados Unidos ha ingresado en un insólito nivel de paranoia vinculada a la seguridad y el terrorismo, especialmente pero no solo circunscrito al espacio aéreo. Me intrigaba observar como se desarrollaba este fenómeno en los distintos momentos del viaje.

No tardaron mucho en llegar las primeras experiencias. En el aeropuerto de Santiago de Chile, en el que tenía vuelo de conexión desde Buenos Aires hacia Nueva York, me llamó la atención la lentitud de la fila para abordar el avión. Normalmente aguardo a que los desesperados de siempre se agolpen para llegar a la ubicación que ya tienen asignada. La fila se movía con mucha parcimonia, por lo que la espera fue un poco más larga de lo habitual.

Una vez chequeado el boarding pass con el personal de la línea aérea, noté que la fila continuaba del otro lado, algo muy extraño. Al doblar a la izquierda para ingresar en el “tubo” que te lleva al avión había una mesa; detrás de ella, un grupo de 4 o 5 personas, también personal de la línea aérea, revisaban exhaustivamente el equipaje de mano de los pasajeros. Los guantes sépticos le daban al escenario un toque hollywoodense característico de Estados Unidos. Al ser una aerolínea sudamericana, se notaba en las caras de los empleados la incomodidad humana de tamaña invasión en la privacidad, dado que ese mismo equipaje ya había pasado por los scanners y controles correspondientes a cualquier aeropuerto supuestamente seguro. Metían las manos dentro de mochilas y carteras con cierto miedo, pero también con velocidad, como si quisieran atravesar el bochorno lo más rápido posible.

Quizá el estadounidense promedio esté acostumbrado a este tipo de hechos (algo que luego comprobé), pero me llamó la atención que nadie se quejara de ello. El aeropuerto suele ser el lugar adecuado para que los irritables demuestren su enojo frente a inconvenientes mucho menores. ¿Qué los detendrá? ¿El miedo a no entrar en Estados Unidos? ¿El respeto por el Imperio? ¿La aceptación sin discusión del discurso de la “seguridad internacional”?

Ya en Estados Unidos, iniciando mi primer viaje en subte, noté un cartel de tipo publicitario que, entre otras cosas, decía una leyenda que rezaba, palabra más o menos, lo siguiente: “Manténgase alerta y tenga un buen día”. Era un aviso de la policía neoyorquina. El fondo era una foto distorsionada tomada desde un extremo inferior del subte, en el que se divisaba debajo de un asiento un paquete extraño.

En el mismo sentido, mi pasaje de subte incluía la frase “No supongo que lo dejaron por accidente. Si ves algo, di algo”, junto al número dela LíneaDirectapara Terrorismo de la policía neoyorquina. (Dato curioso, todo esto estaba escrito en español, como se observa en la foto que acompaña este artículo)

Alguien podría decir que tras lo sucedido el 11-S (vale aclarar, hace ya 10 años), es normal que el Estado reaccione de esa manera, asegurando la protección de los ciudadanos. Sin embargo, para quien está acostumbrado a vivir de otra manera, resulta impactante notar hasta que punto puede llegar la paranoia.

Aún más sorprendente es como el ciudadano medio estadounidense se ha acostumbrado a vivir de esa forma. A perder derechos demasiado a menudo, ya sea por la “guerra contra el terrorismo” de Bush y Obama o la “tolerancia cero” de Giuliani.

El temor y la paranoia, si bien implican una porción de fantasía y exageración, normalmente parten de algo real. Un Imperio sostiene para sí un poder que incluye los peligros naturales de ese amplio poder, traducido en la figura de quienes buscan liberarse de su influencia. Allí donde se ejerce el poder, también se ejerce la resistencia, decía el filósofo francés Michel Foucault. El tenor de esa resistencia estará en línea con el de dicho poder.

Esto no significa justificar la violencia contra la violencia; es imposible tratar de encontrar una causa primera. En todo caso, son los elementos que uno tiene a mano para intentar una explicación de un fenómeno que ha alterado la forma de vida en algunos países. Lo cierto es que un poder imperial y violento no encontrará otra cosa en su destino que una resistencia contra imperial e igual o más violenta.

Cabía suponer que luego de la muerte del “mal”, encarnada en la figura de Osama Bin Laden, los riesgos de ataques terroristas sobre territorio estadounidense tendrían que disminuir y los derechos ciudadanos perdidos tenderían a restituirse. Sería el razonamiento lógico consecuencia del propio discurso que emite el Gobierno de los Estados Unidos (republicano o demócrata, da igual), al momento de invadir países y asesinar sospechosos.

No obstante, el sostenimiento de la paranoia tiene dos caras. Por un lado, la sensación del peligro no va a disminuir en la medida que Estados Unidos persista en su voracidad imperial, sobre todo por la vía de las armas. La retirada de Irak es muy reciente y lenta; el foco en Afganistán sigue abierto; el efecto de ambos procesos aún está latente, sobretodo en Medio Oriente; y Estados Unidos sigue entrometiéndose en los conflictos políticos y sociales de muchos países. Un Imperio siempre tiene cuentas poco claras en demasiados lugares como para sentirse “seguro”.

La otra arista tiene que ver con la conveniencia sistémica de esta paranoia. La sensación de peligro impone un esquema de prioridades distintas en la ciudadanía, apatía política aparte. En la medida que la vulnerabilidad siga presente entre los estadounidenses, los reclamos por la supresión de las libertades ciudadanas y el destino de numerosos fondos a la “guerra contra el terrorismo”, en medio de una importante crisis económica, no serán temas discutidos. Es más, serán aplaudidos por una enorme mayoría.

NC

Nueva York, Estados Unidos

Noviembre de 2011

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s