En busca de la felicidad: Juan Armando (capítulo 5, video)

Publicado por JII en Panorama Negro. 2010.

Cartagena es una ciudad fascinante del norte de Colombia. Caminamos por allí algunos días, y al margen de percibir la belleza, también se perciben los vicios de toda ciudad turística: prostitución y drogas.

Además de visitar la coqueta e histórica “ciudad amurallada” donde se guardaban las riquezas de los imperios del siglo XIX, y las playas cartageneras (no muy atractivas por cierto), pudimos hablar un rato con Jorge Armando, un “minutero”.

Esta extraña profesión estaba muy difundida por aquel entonces (mediados de 2010), cuando el acceso a los teléfonos celulares no estaba tan extendido y aún era costoso el servicio. El trabajo de estos muchachos que deambulaban por la ciudad o se paraban en alguna esquina muy transitada, era “alquilar” sus celulares a las personas que debían realizar llamadas.

Para ello, tenían un dispositivo de cada empresa de telefonía, y accedían a planes con ofertas y rebajas, para poder obtener algunos pesos de ganancia por cada minuto que “alquilaban” el celular. Por ejemplo, le pagaban 2 pesos el minuto a Movistar o Tigo (en algunos casos las llamadas entre teléfonos del mismo operador eran gratuitas incluso), y a los clientes les cobraban 3 (valores netamente referenciales, no tiene ningún correlato con lo que se cobraba realmente porque la moneda colombiana tiene muchos ceros y es difícil hacer la conversión).

Con esto, Juan Armando, un joven de 24 años (hoy 26), recibido en programación, se las rebuscaba para mantener a su esposa y su hija, ya que aún no encontraba trabajo en lo suyo. Según nos contó, obtenía de ganancia unos 200 o 300 dólares mensuales según la época del año.

Su fórmula para ser feliz está muy vinculada con la fe. Juan Armando concurría a un “ministerio” donde le inculcaban la idea de un más allá, quizá para no pensar en los males de la realidad que le tocaba vivir. Él se apoyaba en eso y dejaba al margen los pesares cotidianos. Esa era la manera con que disfrutaba su vida. Polémica, pero efectiva para él. A pesar de las condiciones de vida no muy favorables, él se abstraía de ello, apoyado en la fe hacia un ser superior.

Un modo más, otra fórmula, una manera distinta de ser feliz con la que nos topamos en nuestro viaje por Sudamérica…

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