En busca de la felicidad: Raúl de Medellín (capítulo 4; video)

Publicado por JII en Panorama Negro. 2010.

Medellín es una de las ciudades más bellas en las que yo haya estado. No sólo por sus mujeres, o paisajes. Lo bello de Medellín es que se percibe, cómo la política, cuando es inclusiva, puede cambiar la realidad y mejorar la vida de las personas.

Bibliotecas en barrios populares, espacios verdes en suburbios pobres, áreas de recreación para grandes y chicos, transportes que acercan los lugares postergados económicamente a la urbe, son algunos de los aspectos que cambiaron la fisionomía de esta ciudad en los últimos años, y que han permitido que se reduzca el delito y la marginalidad.

Es una experiencia hermosa caminar por las calles y hablar con los “paisas”, admiradores fervientes de Argentina y del tango, porque allí se estrelló la avioneta en la que viajaba Gardel, un hecho trágico que marcó los gustos y costumbres de una comunidad.

En nuestros paseos sin rumbo por lugares “comunes” junto a mi amigo Franco Alonso, nos topamos con Juan Raúl, un artesano callejero, que nos contó sobre su vida, y sobre el tema al que inducíamos todas nuestras charlas con los personajes que el camino nos iba poniendo enfrente.

Raúl tuvo un pasado muy complejo. Quedó sin trabajo en la época del neoliberalismo más atroz, y no pudo alimentar a sus hijas, por lo que se lanzó a la calle, y allí conoció los vicios y la delincuencia.

Estuvo preso, pero pudo salir en todo sentido. Ahora tiene ambiciones, una perspectiva de vida clara, y todo gracias a sus nuevas compañías. Su fórmula para lograr la felicidad se concentra en eso: la compañía. Estar acompañado para disfrutar los placeres del hoy y del mañana.

Estos son algunos de los pasajes de nuestra charla (disculpen la mala calidad, pero a esa altura ya estábamos grabando con la cámara de fotos, porque la filmadora nos la habían robado en el sur de Colombia):

El testimonio de Juan Raúl, un artesano callejero de Medellín, Colombia, que pasó momentos “tortuosos” en la cárcel, donde fue por delinquir al quedar desempleado. Nos cuenta cómo hace para ser feliz. Su fórmula: estar acompañado.

 

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